2010/04/12

Me retracto

¿Dije "buenos términos"? Hay gente que tiene la capacidad de cagarla tan metida en sus genes que es incapaz de dar los buenos días sin armar un conflicto bélico.

Tras una primera reacción de buen rollito, mis casi antiguos jefes cambiaron de estrategia: decidieron exprimir el tiempo que me queda con ellos para ponerme a hacer un montón de cosas nuevas que jamás habíamos tratado, y se echaron para atrás en lo de autorizarme a trabajar a tiempo parcial en la empresa nueva, cuando ya me había comprometido con ella y aceptado el puesto.

No entro en detalles, porque el follón aún está en el aire, y a ver cómo termina. Pero he descubierto una estupenda estrategia para defender mis intereses. Ustedes dirán que cae de cajón, pero para un amilanado que lleva toda la vida aceptando sumiso obligaciones impuestas es un hito en la vida el decir "no, macho, hasta aquí hemos llegado, y por ahí sí que no paso". Con buenas maneras, eso que no falte, y si alguien tiene que ponerse histérico que sea el contrario. Pero me ha dado mucho gusto el decirles "voy a venir dos días a la semana y punto, y en ese tiempo se hará lo que se pueda".

La estrategia está en no entrar al trapo en cosas como "tú dijiste no sé qué y prometiste no sé cuánto, y ahora estás diciendo lo contrario", porque con esas sólo se consigue un "no, yo dije Diego y tu entendiste digo", y así no se termina nunca. Así que me limito a actuar, conforme a un orden y a los dictados de mi ética, según me conviene. El chiste que me contó Andrés, mi querido argentino, el otro día me ha ayudado mucho.

Un marido le dice a su reciente esposa: "querida, acabamos de casarnos, y para que este matrimonio funcione como es debido quiero dejar unas cuantas cosas claras: yo los lunes por la noche tengo partida de bridge, desde hace años, con mis colegas del club, y eso es algo que no quiero cambiar. Los martes al salir del trabajo siempre me tomo unas copas con los departamento de ventas, y los miércoles tengo reunión hasta muy tarde. Los jueves y viernes tengo sesiones virtuales con los americanos y tengo que quedarme en la oficina hasta tarde, por la diferencia horaria. Los sábados tengo mi golf, y los domingos reunión con el grupo de catequistas. Son cosas a las que no puedo ni quiero renunciar, porque conforman lo que soy como persona y toda la pesca".

"Querido marido", le responde la tiaza, "te agradezco mucho que me aclares todo esto, porque efectivamente las cosas tienen que quedar muy nítidas entre nosotros. Yo por mi parte no tengo tantos planes, pero te notifico que en esta casa se coge de ocho a diez, todas las noches. Si tú estás, estupendo; y si no, qué se le va a hacer".

Pues algo así les contesto, y están que echan chispas sin saber por dónde salir. A mí, a estas alturas, casi plim, y que me echen un galgo. Gracias a mi querido Antonio por sus buenos consejos. (Dije "casi", porque aún me preocupan mis compañeros, que están con la mierda hasta el cuello). Mientras me amenazan con todo tipo de chorradas, yo estoy encantado en el trabajo nuevo, metido en proyectos estimulantes con un equipo que aún está madurando y aprendiendo. Y es que justamente esa era la idea: aprender cosas nuevas, prácticas y útiles, conocerse mejor como trabajador y como equipo, y darle a todo lo que sea interesante. Y mi nueva oficina es taaaan chula que se me saltan las lágrimas cuando aparco la bici y entro por la mañana, con la luz del sol entrando por las ventanas y reflejándose en el agua. Ya os pondré un video un día de estos, para que os maravilléis con las vistas al canal, con el jardín en el que comemos al solecillo, y con la mesa de billar que tenemos para aliviar las tensiones. Y además hay chicas.

Os tengo que contar también lo de Rotterdam, que fue chupi lerendi, y que me sirvió para darme coraje. ¡Mil gracias a Laura y Sabrina por organizarlo e invitarme! Pero con todo lo que arrastro estos días, no tengo tiempo para mucho más.

Tres hurras a mi Maracita, que me apoya, anima, aconseja y consuela: tiene una fortaleza y una calma que todavía me maravillan y sorprenden. Y tres hurras para mi niño, que es como el sol de Andalucía embotellado en personita.

9 opmerkingen:

Nayeli zei

Ay Jose, pues que te dire, que no me extrana nada de esa gente que salgan con eso ahora, has sido muy bueno con ellos todo este tiempo y que pena que la relacion vaya a terminar mal por algo asi.

Creo yo que ellos estan super mal, Y con que beneficio? que tantas cosas puedes terminar si te estan cargando la mano? no seria mejor dejarte terminar lo acordado?

En fin, tu tranquilo, tu estas en la mejor posicion posible ya tienes tu trabajo nuevo (que suena muy bien) y mentalmente estas en otro lugar, que eso te sirva de motivacion para mantenerte tranquilo y terminar tu trabajo en esa empresa, si te amenzaron, dudo que puedan hacer algo. O como dice mi abuelita, "haz concha" traduccion: haz lo tuyo y lo demas que te valga madre!!!

La verdad que poco profesionales y que mala su reaccion, lo unico que consiguen es terminar su relacion laboral mal, cuando siempre hay que tratar de quedar en buenos terminos, en fin, tu ya estas fuera de ahi y te aseguro que en una empresa mas "normal" hasta vas a tener menos estres.

Sigue disfrutando tu trabajo nuevo! y escribe pronto!

Te quiero mucho,

Nayeli

Sherezade zei

Eres un nuevo ídolo de masas, Josiño. Es muy difícil lo que estás haciendo, así que desde aquí también te mandamos un gran abrazo. Y una petición: tú, pase lo que pase, no dejes de brindar (es un síntoma de tu buena salud que nos encanta). Besitos!

Sherezade zei

Por cierto, Josiño. He visto tu perfil de bloguero y debo decirte que, en película o libro, tienes un gusto cojonudo. Quizá quitaría "My fair lady" y pondría "Descalzos por el parque".
Muac.

Encarna Teixeira zei

Vaya tela!!! en fin...

Anoniem zei

:-S

Si te sirve de consuelo, nosotras te amamos

Don José zei

Todos los consuelos son buenos, pero que las mujeres me amen es el mejor de todos :-D

Agar zei

yo me apunto al grupo de las mujeres que te aman ;-)

Sherezade zei

¿Cómo va todo?
¿Ya en el trabajo nuevo?
¡Besos!

Jorge Guitián zei

Ánimo:

Lo mejor de los jefes tóxicos es que uno puede (casi siempre) acabar dejándolos atrás.