2008/03/29

Rosalía Witch Project

Ya no son horas estas para ponerle un relato a lo que sigue, así que lo resumo malamente e invito a Jaime a que lo complete ayudado de su memorión.

En el instituto, hace mil años, nos castigaron a unos cuantos bien avenidos (Jaime, Jorge, Chema y un servidor) por haber tirado a la fuente a Silvia Valdés, que no se lo merecía. El castigo ejemplar asignado tras arduas negociaciones era el de quedarse una semana a hacer tareas al salir de clase, recluidos en la sala de profesores, hasta que echasen la llave al edificio. Los profesores ahí duraban poco, tenían cosas mejores que hacer, y al rato estábamos completamente solos. El primer día lo pasamos tan bien, con el instituto vacío a nuestra disposición, que el segundo día nos llevamos la cámara de vídeo para hacernos nuestra película. Dios de mi vida, qué creativos éramos entonces, bendita adolescencia yo te voy a repescar. Quizá Jaime guarde una copia de la cinta, estos son fotogramas sueltos que capturé hace tiempo, no sé cómo, y que he encontrado rebuscando entre mis archivos.

Está la escena de "yo paso el Pronto, tú el paño" y también la de "baterías y sartenes, qué menos que Monix" para cuarteto de vocecillas, dirigidos ni más ni menos que por el Ilmo. Sr. Director del instituto, al que engatusamos para apuntarse a la juerga cuando nos pilló con la cámara paseando por todos los rincones del instituto, escapando de nuestra reclusión.

El tercer día ya no hubo castigo.

Castigados después de clase

2008/03/25

Madrid sabroso

Hemos pasado el fin de semana en Madrid aprovechando que el lunes de Pascua era festivo. Nos alojamos en casa de Álex, donde también estaban Jordi e Itzbi venidos de Barcelona, a los que estuvimos encantados de conocer. Juntos los cinco pasamos unos días geniales, y tuvimos ocasión de estar con mi hermana María (que para por Madrid en su camino imparable hacia la cancillería en Nueva Zelanda) y Alberto (que la visitaba aprovechando las fiestas), con Luis, Luisa y Bea, que nos prepararon una tortilla deliciosa, y con Nacho y Gemma, con los que cenamos y copeteamos por Lavapiés.



El sábado hicimos turismo español: irse a más de cien kilómetros de Madrid para ir a comer cochinillo a un sitio que conoce Álex en Arévalo, tener una sobremesa señorial, y regresar a la capital. Lo que fastidió un poco la tarde fue la tormenta de nieve antes de llegar a la sierra y el atasco de una anticipada "operación retorno" de vacaciones, que nos tuvo dos horas en la autopista para hacer los ocho kilómetros hasta la siguiente salida, que tomamos despavoridos para seguir por la carretera nacional. Aún así fue llevadero, con música, la nieve alrededor, y los cinco charlando de todo un poco o dormitando a ratos.



El domingo vimos a Stratosferico Modigliani en el Thyssen-Bornemisza para caldear el espíritu tras un paseo al fresco del Retiro, y luego fuimos a comer a La Gloria de Montera guiados por Mara, experta en estas cosas madrileñas sabrosas y baratas. No se lo pierdan, pero recuerden que no hacen reservas. Los arroces son muy ricos (aunque uno de ellos llegó un poco duro) y los postres (tomamos tarta al whisky, y chocolatissimo, que hay que encargar al comienzo para que esté listo a tiempo) son una pasada.



La estancia fue cortita pero intensa, y ver a tanta gente querida en tan agradables circunstancias nos sentó estupendamente al cuerpo y al alma. El primero regresa a casa tres días más viejo, pero la segunda vuelve rejuvenecida y más sabia, sorprendente paradoja.

Más fotos

2008/03/13

xongo



Acabamos de charlar un ratillo con xongo en el Skype (él allá al mediodía, nosotros acá por la tardiña) planeando nuestra próxima visita a SF, y me he echado unas risas con su afinada descripción de la sociedad americana.

En la foto lo vemos en su despacho de Berkeley, los estantes del fondo encadenados para que los libros no se caigan con los terremotos.

¡Besos para él y para Encarna!

2008/03/06

Fauna de la pradera

Volviendo en el tren a casa después del trabajo, hace unos meses, me encontré con este gusanito como salido de las Merrie Melodies paseando por mi pantalón:



Lo he rescatado de mi viejo teléfono móvil. Tengo otra joyita, pero es para otro día.