Ya no son horas estas para ponerle un relato a lo que sigue, así que lo resumo malamente e invito a Jaime a que lo complete ayudado de su memorión.
En el instituto, hace mil años, nos castigaron a unos cuantos bien avenidos (Jaime, Jorge, Chema y un servidor) por haber tirado a la fuente a Silvia Valdés, que no se lo merecía. El castigo ejemplar asignado tras arduas negociaciones era el de quedarse una semana a hacer tareas al salir de clase, recluidos en la sala de profesores, hasta que echasen la llave al edificio. Los profesores ahí duraban poco, tenían cosas mejores que hacer, y al rato estábamos completamente solos. El primer día lo pasamos tan bien, con el instituto vacío a nuestra disposición, que el segundo día nos llevamos la cámara de vídeo para hacernos nuestra película. Dios de mi vida, qué creativos éramos entonces, bendita adolescencia yo te voy a repescar. Quizá Jaime guarde una copia de la cinta, estos son fotogramas sueltos que capturé hace tiempo, no sé cómo, y que he encontrado rebuscando entre mis archivos.
Está la escena de "yo paso el Pronto, tú el paño" y también la de "baterías y sartenes, qué menos que Monix" para cuarteto de vocecillas, dirigidos ni más ni menos que por el Ilmo. Sr. Director del instituto, al que engatusamos para apuntarse a la juerga cuando nos pilló con la cámara paseando por todos los rincones del instituto, escapando de nuestra reclusión.
El tercer día ya no hubo castigo.
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| Castigados después de clase |





