2008/01/27

Visita oficial a Nederspania de la familia Gurrea-d'Ors

Ya ha sido detallada con primor en otros medios nacionales e internacionales, así que me abstengo de hacer muchos más comentarios. Quisiera añadir sin embargo que la resaca que tuve al día siguiente, motivada por un exceso de alegría, valió la pena, y que fue un placer inmenso tenerlos aquí aunque sólo fuese por unas poquitas horas. Si todo va bien, les devolveré la visita en febrero, y en justa venganza será también breve y de pasada.


Probando conjuntamente el sofá y la cerveza de t'IJ, demasiados placeres al mismo tiempo.


Guapos que son, madre mía.


Vicente llamado a consultas por nuestro amadísimo líder Sr. Rodríguez Llopis, que percibió su presencia en Pariamán, capital de Nederspania.

Sabadete

Lo primero que hacemos el sábado por la mañana, incluso antes de desayunar, es ir al mercado a hacer la gran compra de la semana. El Dappermarkt, aquí cerquita de casa, está valorado por la revista de viajes del National Geographic como "el auténtico mercado del pueblo", y es uno de sus diez favoritos del mundo, aunque a saber con qué criterios. A mí me gusta mucho, eso sí.

Top 10 Best Shopping Streets

1. Hell's Kitchen Flea Market, New York City
2. Plaza Dorrego, Buenos Aires, Argentina
3. Temple Street Night Market, Hong Kong, China
4. Patpong Night Market, Bangkok, Thailand
5. Chandni Chowk, Delhi, India
6. Grand Bazaar, Istanbul, Turkey
7. Navigli Antique Market, Milan, Italy
8. Dappermarkt, Amsterdam, the Netherlands
9. Les Puces, Paris, France
10. Portobello Road, London, England

(The Travel Magazine, National Geographic, November/December 2007)

Si podemos, vamos también al súper, y si no eso lo dejamos para el domingo. "Podemos" significa que no es demasiado peso, porque como vamos y volvemos en bici con las bolsas a cuestas, los malabares tienen un límite de seguridad establecido por la experiencia. Por ejemplo, en una visita típica al mercado y al súper conjuntamente, entre los dos nos traemos esto a cuestas y a dos ruedas:



En uno de los puestos del mercado me tomo mi arenquito con pepinillos (las cebollas las dejo, que como desayuno son un poco fuerte), y si se nos hace muy tarde y ya es hora de comer, nos tomamos las mejores patatas fritas del mundo, o un shoarma de chuparse los dedos. Algunos que nos han visitado saben de lo que hablo.

Este sábado fue uno de esos en que no pudimos ir temprano, porque nos traían la secadora y teníamos que esperarla en casa (mientras, escribía la crónica de abajo). Este aparatejo, con apenas dos días en la familia, ha incrementado nuestra felicidad conyugal en aproximadamente el treinta y dos por ciento, y ya he hecho una proposición no de ley al parlamento de Pariamán para declarar el 26 de enero fiesta nacional de la liberación de la República de Nederspania. En la siguiente instantánea vemos a la señora Evers, orgullosa copropietaria de tan avanzado instrumento; que cuenta entre otras cosas con control electrónico de secado, programas para lana y seda, luz interior, panel LCD con información detallada del proceso, y una tecnología de bombeo y calefacción de nuevo diseño y alto rendimiento que ha llevado a estas máquinas por primera vez a la categoría A de eficiencia energética, con el consecuente beneficio ecológico y económico.



Todo esto se lo debemos a mi suegra, que muy contenta de vernos a la vuelta de las vacaciones decidió comprarnos algo grande. Lo que nos animó finalmente a optar por la secadora (pues no sabíamos dónde ponerla) en vez de por el apartamento en la Costa del Sol fue la sabia localización espacial de mi madre, que a dos mil kilómetros de distancia y tras haberlo visto de pasada un par de veces, dijo "podíais ponerla en el armario de vuestra habitación, ahí os cabe". Toma ya.

Pues eso, que estamos felices, por esto y por todo lo demás. Lo cual me recuerda que tengo que llamar a Nacho y a Jaime.

2008/01/26

Crónicas

Cuando tenía quince años pensaba que a mí lo que me gustaría de verdad, por encima de todo eso de estudiar y tal, que se me daba bien, era ser estrella de rock, que se me daba mal. Me fallaban el instrumento y la pose. Empapándose de realismo mis fantasías aspiratorias fueron tirando de la música hacia la literatura, y soñé con ser escritor, y anhelé ser una mezcla de Dumas padre, Dumas hijo, y Kafka, según el momento del día y las condiciones meteorológicas. Y eso por influencia del realismo, oiga. La poesía la dejaba para otros; yo soñaba con hacer lírica en la novela, aunque consideraba que hacerse llamar "Rubén Darío" molaba mucho.

Cuantos más años tengo más me fascinan no sólo los indiscutibles Dumas o Lope, sino escritores como Umbral o Casares, y no necesariamente por sus textos. Admiro sobremanera esa disciplina que, sin estorbo para su obra artística (no tan prolífica) y otras muchas ocupaciones, les ha permitido escribir una o varias columnas diarias en algún periódico durante décadas. Dale que te pego, hoy más brillante, hoy más obvio, pero como el Che siempre presente. A lo mejor ese es el secreto, ejercicio diario venciendo a la pereza, y aún estoy a tiempo de escribir si no Guerra y Paz al menos algún cuentito de Chejov o de Juan Rulfo. Con eso empezaría a maravillarme.

Si les cuento mis fantasías adolescentes es porque la vida insiste en gritarme que ya no soy tal, que no hay tiempo para emociones porque hay que estudiar esto, teclear lo otro, preparar un curso, ir al súper y limpiarle la arena a la gata, y yo persisto en hacer oídos sordos pero sin llegar a nada. Así que básicamente me estoy quejando a ustedes de algo que me he buscado y de lo que no hago nada por salir, muy a la gallega. Día tras día, en cualquier momento, mi vista abandona aquello que esté leyendo (un libro sobre problemas inversos, un artículo sobre colocalización, un resumen de nefasta prensa española, un anuncio en el Metro) o mirando (la bici que llevo delante, el patio de nuestro edificio mientras fumo en el balcón, un episodio de House), y pienso "podría escribir algo en el blog sobre el rostro de mi amada, y de cómo adoro sus gestos alegres, y de cómo su serenidad no conoce la melancolía". Y no lo hago. Y debería.

La culpa es toda mía, y no tengo justificación. Tres mil gracias a los que me empujan e insisten, su efecto es importante aunque parezca que les ignore. Hoy, con notable retraso y con un sol radiante entrando por la ventana, me siento al teclado y les hago una breve crónica de las más importantes novedades navideñas.

Casi lo primero que hicimos al llegar a Santiago fue ir a visitar a Martín, pues una nueva persona es casi siempre una buena nueva. Fascinaditos nos quedamos con la belleza del niño, que mi cámara no logra retratar. Pero si conocen a sus padres se pueden hacer una idea de para qué lado tira de su acervo genético. Padres, por cierto, que muestran una experiencia y saber hacer deslumbrantes, y que cuentan los detalles clínicos y pasionales del embarazo y el parto como si los hubiesen vivido en un solo espíritu y en una sola carne, con una emoción contagiosa. Para que luego digan algunos no sé qué de la sociedad no sé cuánto que destruye el matrimonio. Dejo aquí una imagen entrañable de mi querido Antonio con su churumbel (que sí podría ser estrella de rock), y otra de la hermosa Lourdes en plenos cuidados.





A Nacho sólo pudimos verle unas horitas: su estancia en Santiago terminaba cuando empezaba la nuestra. Aún así esos breves quality times son fundamentales y muy bienvenidos. Salud, amigo.



Cómo ya han notificado oportunamente otros medios, nuestro querido Llopis, guía de la Patria y faro de la Libertad, ya tiene casa. Ya tenía dónde caerse muerto, no se piensen que vivía debajo de un puente, pero es que ahora tiene una casa en propiedad privada, de la que está tan orgulloso como si de su churumbel se tratase. Dejo aquí una imagen entrañable de mi querido Antonio con su cocina para reformar:



El piso es fantástico, enorme, céntrico, barato y muy sexy. Las obras planeadas lo dejarán convertido en un rompecorazones. Lo que no cambiarán esas obras, y esperemos que ninguna otra, son las vistas a la ciudad con la ría de Vigo al fondo que tiene desde su terracita, también llamada balconazo. Imagen esta por cierto muy socorrida para cambiar sutilmente de tema, en la línea de

-- ¿Usted qué opina de la influencia del estatuto de homosexualidad sobre el referendo de autodeterminación de la familia cristiana?

-- ¿Y usted se ha fijado en qué vistas tan espléndidas tiene Llopis desde su casa nueva?



La visita a Vigo (en varios días) dio para mucho y no voy a poner aquí todas las fotos; podéis ver el álbum completo enlazado al final. Hubo terrible exposición en hermoso Museo del Mar, visita al MARCO con patafísica incluida en forma de un multiplicador mecánico autónomo que aún me tiene pensativo (ya hablaremos, Agar, tengo que pedirte que hagas un experimento tú que lo tienes cerca), hubo ostras pedrín en A Pedra con leve indigestión (que no intoxicación), comidón en El Capitán, cenorra en el Maruja Limón con tradicional molleja (adivinen cuál de las dos definiciones comimos), reconfortante comida en Estalagem da Boega en Gondarém, balneario de delito en Oia, cena entrañable en Baiona, bodegones de Picasso, absorbente Play Station (¡suspiro!), visita a las casas de Agar y Llopis, cafés y abrazos con Paqui, y constante buena compañía. No puedo dejar de recordar lo bien que nos trataron, lo buenos anfitriones que son Llopis, Ana y Pedro, lo sabroso de sus desayunos y cenas, lo gratificante de su conversación, lo conocedores que son de su entorno y lo bien que lo narran, los estupendos planes que sugieren y, sobre todo, la exquisitez refinada de sus sábanas y toallas de algodón egipcio, que son como abrazo de alas de ángel y caricias de melocotón. Si ustedes pueden y no van a Vigo más a menudo, es que no tienen ni idea de lo bueno que tiene la vida. Es más, mi amigo es tan guapo que no tengo palabras. Así que ahí va una foto (no puedo resistirlo) en su más genuino estilo Francisco Rivera:



Otro día cenamos en casa de los físicos Adolfo y Maite, juntándonos con Clara, Carlos, Rebeca y Edu. Llegamos a las diez, tarde para una niña buena, y a Patricia sólo la vislumbramos dormidita entre las sábanas. Yo ese día estaba llegando al punto álgido de mi gripe de enero, y no estaba muy majo que digamos. Quizá mi subconsciente quiso compensar la debilidad física con sociabilidad extrema a base de chiste fácil, e incluso en mi déficit de percepción llegué a notar que me estaba poniendo un poco pesadito. Aún así yo lo pasé muy bien, y espero que los demás no me hayan sufrido mucho. Maite y Adolfo nos dieron una buena noticia, de esas que se materializan en agosto o por ahí. Echamos de menos a Xose, que por cuestiones laborales de Ana no pudo venir, así que se la tenemos guardada. Si hace falta, la próxima cena la hacemos en Ourense.



Se me acaba el tiempo: acaban de traernos la secadora nueva, tenemos que salir al mercado a hacer la compra semanal, y luego nos vamos al cumple de una prima de Mara en Beverwijk. La última foto de hoy es de Hakima, que apunta maneras de modelo del Corte Inglés.



Otro día más. Besitos a todos. Para ver más fotos navideñas, vayan a

Navidad 2007 amigos


Navidad 2007 familia