Este fin de semana nos llevaron a Jaime y a mí de sorpresa a León, donde nuestros amigos (o al menos los que pudieron venir) nos prepararon una estupenda fiesta, continua, agotadora y emocionante. Dejo aquí constancia gráfica con fotos de varias cámaras diferentes. Pulsa en cada foto para abrir el álbum correspondiente y ver toda la serie.
Alex me recogió el viernes en Madrid cuando llegué de Amsterdam hacia el final del día y juntos fuimos en su coche a León. El resto venía desde Galicia y en el hotel Santiago nos encontramos. Jaime no contaba con mi presencia. Hubo muchas sorpresas para los dos homenajeados.
La gestión profesional recayó en una empresilla de León que se dedica a organizar despedidas de soltero habitualmente: ese mismo día tenían doce. Nos llevaron a hacer espeleología a las cuevas del Tibigracia (gracias las tuyas), experiencia que nos encantó a todos a pesar de ciertas reticencias iniciales. A las nueve y cuarto nos recogían en el hotel, y algunos que habían salido hasta tarde la noche anterior se portaron como héroes levantándose a tiempo. Nos juntamos con otro grupo (otra despedida de dos solteras), nos repartieron los trajes, prepararamos los carbureros y las cuerdas. Nos difrazamos de Flash Gordon, y padentro de las cuevas. Nada más entrar había que arrastrarse un par de metros por un pasadizo uterino en el que habríamos jurado que no cabríamos, y luego nos abrimos paso por grietas, aguas subterráneas y todo tipo de superficies hasta el mismo corazón de la montaña. Al salir, limpieza de los lodos en el río.
Ritual iniciático después. Por si las emociones de las grutas no habían sido suficientes, nos llevaron a saltar de un puentecillo sobre un río de aguas heladas. Curiosa experiencia de dilatación temporal: cuando ves saltar a los demás todo pasa en un instante, pero cuando saltas tú mismo el vuelo se hace eterno, y te da tiempo a pensar nítidamente ¿se puede saber por qué carajo me meto yo en estas, y cuánto falta para llegar? la madre que me parió qué rápido va plash flush coño qué frío huy huy huy qué pasada corre corre qué frío joder blasfemia blasfemia blasfemia aaaah está chupao yo me tiro de nuevo. La última frase es la que más varía. Algunos repetimos, algunos repitieron mucho, y otros no se decidieron, pero en promedio todos saltamos unas dos veces, por mí y por todos mis compañeros.
Después nos llevaron a comer en un mesón de la montaña bueno, rico y barato (cecina, ensaladilla, codillo, macedonia, café). Luego, claro, con tanta emoción en el cuerpo, algunos no pudimos ni dormir la siesta en el hotel a pesar del cansancio y la sauna. Por la noche nos concertaron una cita en un restaurante céntrico (¿Zuloaga? embutidos, morcilla picante, pastel de cabracho, carrilleras, pastel de castañas con salsa de chocolate) antes de salir de marcha. Todo muy rico. En realidad la peor cena fue la primera noche: tras viajar, llegamos al centro de León a la una de la madrugada, y no había muchas opciones. Nos contentamos con unos bollos y pizzas recalentados. Por lo demás comimos muy bien.
El Húmedo es el barrio de marcha de la ciudad, en el casco antiguo. El sábado se estiró hasta que lo hicimos domingo. Tertulias no por manidas menos apetecibles, siempre enriqueciéndolas con argumentos nuevos. Crítica de la picaresca hispana como actitud ante la vida, preferencia de Guantamanera sobre El Manisero y de Torrente Ballester sobre Cela, repaso de las experiencias del día, muchas risas, y luego bailongo en local de moda. No se dejen engañar por el amanecer soleado: el resto del domingo la tormenta fue tan terrible que nos dejó sin luz, teléfono y agua caliente. Me han dicho que salió en las noticias en Holanda.
Hoy el avión de vuelta ha salido de Madrid con retraso, y he llegado a casa a las tres. Ya no son horas de trabajar, así que me he tomado el resto del día libre y me he dedicado poner aquí las fotos. Con emoción agradecida las repaso reviviendo los buenos momentos, que fueron incesantes. A ver si se casa alguien más pronto para repetir. Y si no, da igual: no necesitamos motivaciones externas para organizar otra como esta. (Supongo).
¡Besos a todos!