2006/09/21
Marruecos
Mara y Jose, en la única semana de vacaciones que han podido tomarse, de visita relámpago a Marruecos. Los tejados de Marrakech al fondo. Jose lleva una chilaba "imperial", comprada en el zoco tras tedioso regateo, que causó sensación en la ciudad: recibía alagos constantes de todos los transeúntes por lo hermosa que era. A veces teníamos la impresión de que no alababan sólo la factura de la prenda, sino el hecho de que un europeo la llevase puesta tan contento.
Marrakech
Visita guiada a las tanerías. Todo sigue un ritual: el guía te capta por la calle, te lleva hasta donde se trata el cuero en unas condiciones insalubres (previamente atrapa al vuelo unas ramitas de menta de un puesto callejero para ponértelas bajo la nariz y disimular el olor, que tampoco es para tanto: huele a gallinero), te cuenta los procesos (las pieles se tratan con orines de vaca y guano de paloma), te enseña a la gente, te lleva a una tienda donde el propietario te suelta otro discursillo y te engatusa para comprarte un bolso o un puf. Se regatea en la tienda, y luego se regatea con el guía que, no contento con la comisión que se va a cobrar en la tienda, recurre a chantaje emocional para extraerte hasta los últimos dirhams. Se comprende: la gente se busca la vida. Todo el ritual lleva su tiempo y hay que estar bien dispuesto y nunca perder la sonrisa. Ellos no lo hacen jamás. Es gente resistente y muy amable.
Oualidia
Rinconcito playero para pijos de Casablanca. Tiene un aire a Laxe, con su playa grande y curva, y restaurantes de pescados y mariscos.
Fotos perdidas 2
Algunos de los invitados a la celebración boda, miembros de distintos clanes familiares implicados en oscuras actividades y personajillos famosos de dudoso honor.


























