Mara y Jose, en la única semana de vacaciones que han podido tomarse, de visita relámpago a Marruecos. Los tejados de Marrakech al fondo. Jose lleva una chilaba "imperial", comprada en el zoco tras tedioso regateo, que causó sensación en la ciudad: recibía alagos constantes de todos los transeúntes por lo hermosa que era. A veces teníamos la impresión de que no alababan sólo la factura de la prenda, sino el hecho de que un europeo la llevase puesta tan contento.
2006/09/21
Marruecos
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