2008/06/05

Paris y Davos

Llevo un mesecito que no paro. Tras la vuelta de California nos fuimos un fin de semana a París a encontrarnos con mis padres (no me digan que, como punto intermedio, no tiene glamour), que total la tenemos a cuatro horas de tren. Y en cuanto regresé me tuve que ir pitando a un congreso en medio de los Alpes suizos, porque los biólogos no serán tan lujosos como los médicos en eso de organizar congresos, pero tampoco se lo montan mal.

París un encanto, pero cuando se cumplían exactamente cuarenta años de aquel dichoso verano daba un poquillo de pena verla tan turística. Aun así, como le dije a uno al que eché mucho de menos allí, todavía transpira pasión, y tiene rinconcitos entrañables. Y ahora hasta es relajado verse el Louvre y d'Orsay, porque empiezan a organizar bien las colas. Empiezan.





Lo pasamos divinamente, y fue un gustazo poder cenar rico en cualquier sitio sin tener que buscar cosas raras, ver esos vibrantes y arrebatadores museos, pasear el barrio latino, ir al Moulin Rouge y bajarnos dos botellas de champán, y compartir todo eso los cuatro juntos. (Aunque Mara no bebía).

Davos, por el contrario, está un poco sosa en esta época del año. Imagino que en invierno, con la estación de esquí funcionando a tope, será insoportable, pero es que ahora teníamos dificultades hasta para encontrar unas cervezas. Así que nos refugiamos una noche en el espléndido salón de billar del hotel Sheraton donde se alojaban algunos de los congresistas.

Quizá les suene el sitio. En ese hotel había fotos de famosillos que se dejan caer cada año para las reuniones del World Economic Forum, que yo no conocía de nada y que seguramente sirve para lo mismo. No me sonaba Davos y el WEF apenas, pero me sentí muy orgulloso al poder reconocer en unas de las fotos a Angelina Jolie y a Richard Gere. Bill Gates era más fácil.

Si me oyesen mis estupendas profes de literatura me daban así. Tardé en darme cuenta de que ahí en Davos estaba la Montaña Mágica de Mann. Mi infalible perspicacia me hizo caer en la cuenta cuando vi tres ejemplares en el vestíbulo del hotel donde hicimos la cena de gala. Que de gala, nada, pero bien que lo pasamos en tremendo contexto.

En todo caso el congreso nuestro, que era a lo que iba (aunque la Montaña ha subido puestos en mi infinita lista de espera de lectura, vita brevis), resultó muy chulo, y es un orgullo poder decir que nuestros workshops eran los más solicitados por aplastante mayoría. Este ELMI (Iniciativa Europea para la Microscopía Óptica) es una cosa interesante, donde físicos y biólogos se juntan cada año para contarse unos a otros qué se puede hacer con microscopios, y cómo inventar otros nuevos. Además siempre me encuentro con gente muy maja, en especial un cierto grupito de reincidentes en estas y otras ocasiones que vamos haciendo piña y nos llevamos especialmente bien.





Os dejo aquí dos enlaces a los álbumes de fotos:

Paris, mayo 08


ELMI Davos


Por cierto, he decidido que la cara de foto estilo japonés es lo que más favorece, así con la sonrisa forzadísima y los dedos en uve. C'est chouette!

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