Cuando tenía quince años pensaba que a mí lo que me gustaría de verdad, por encima de todo eso de estudiar y tal, que se me daba bien, era ser estrella de rock, que se me daba mal. Me fallaban el instrumento y la pose. Empapándose de realismo mis fantasías aspiratorias fueron tirando de la música hacia la literatura, y soñé con ser escritor, y anhelé ser una mezcla de Dumas padre, Dumas hijo, y Kafka, según el momento del día y las condiciones meteorológicas. Y eso por influencia del realismo, oiga. La poesía la dejaba para otros; yo soñaba con hacer lírica en la novela, aunque consideraba que hacerse llamar "Rubén Darío" molaba mucho.
Cuantos más años tengo más me fascinan no sólo los indiscutibles Dumas o Lope, sino escritores como Umbral o Casares, y no necesariamente por sus textos. Admiro sobremanera esa disciplina que, sin estorbo para su obra artística (no tan prolífica) y otras muchas ocupaciones, les ha permitido escribir una o varias columnas diarias en algún periódico durante décadas. Dale que te pego, hoy más brillante, hoy más obvio, pero como el Che siempre presente. A lo mejor ese es el secreto, ejercicio diario venciendo a la pereza, y aún estoy a tiempo de escribir si no Guerra y Paz al menos algún cuentito de Chejov o de Juan Rulfo. Con eso empezaría a maravillarme.
Si les cuento mis fantasías adolescentes es porque la vida insiste en gritarme que ya no soy tal, que no hay tiempo para emociones porque hay que estudiar esto, teclear lo otro, preparar un curso, ir al súper y limpiarle la arena a la gata, y yo persisto en hacer oídos sordos pero sin llegar a nada. Así que básicamente me estoy quejando a ustedes de algo que me he buscado y de lo que no hago nada por salir, muy a la gallega. Día tras día, en cualquier momento, mi vista abandona aquello que esté leyendo (un libro sobre problemas inversos, un artículo sobre colocalización, un resumen de nefasta prensa española, un anuncio en el Metro) o mirando (la bici que llevo delante, el patio de nuestro edificio mientras fumo en el balcón, un episodio de House), y pienso "podría escribir algo en el blog sobre el rostro de mi amada, y de cómo adoro sus gestos alegres, y de cómo su serenidad no conoce la melancolía". Y no lo hago. Y debería.
La culpa es toda mía, y no tengo justificación. Tres mil gracias a los que me empujan e insisten, su efecto es importante aunque parezca que les ignore. Hoy, con notable retraso y con un sol radiante entrando por la ventana, me siento al teclado y les hago una breve crónica de las más importantes novedades navideñas.
Casi lo primero que hicimos al llegar a Santiago fue ir a visitar a Martín, pues una nueva persona es casi siempre una buena nueva. Fascinaditos nos quedamos con la belleza del niño, que mi cámara no logra retratar. Pero si conocen a sus padres se pueden hacer una idea de para qué lado tira de su acervo genético. Padres, por cierto, que muestran una experiencia y saber hacer deslumbrantes, y que cuentan los detalles clínicos y pasionales del embarazo y el parto como si los hubiesen vivido en un solo espíritu y en una sola carne, con una emoción contagiosa. Para que luego digan algunos no sé qué de la sociedad no sé cuánto que destruye el matrimonio. Dejo aquí una imagen entrañable de mi querido Antonio con su churumbel (que sí podría ser estrella de rock), y otra de la hermosa Lourdes en plenos cuidados.


A Nacho sólo pudimos verle unas horitas: su estancia en Santiago terminaba cuando empezaba la nuestra. Aún así esos breves quality times son fundamentales y muy bienvenidos. Salud, amigo.

Cómo ya han notificado oportunamente otros medios, nuestro querido Llopis, guía de la Patria y faro de la Libertad, ya tiene casa. Ya tenía dónde caerse muerto, no se piensen que vivía debajo de un puente, pero es que ahora tiene una casa en propiedad privada, de la que está tan orgulloso como si de su churumbel se tratase. Dejo aquí una imagen entrañable de mi querido Antonio con su cocina para reformar:

El piso es fantástico, enorme, céntrico, barato y muy sexy. Las obras planeadas lo dejarán convertido en un rompecorazones. Lo que no cambiarán esas obras, y esperemos que ninguna otra, son las vistas a la ciudad con la ría de Vigo al fondo que tiene desde su terracita, también llamada balconazo. Imagen esta por cierto muy socorrida para cambiar sutilmente de tema, en la línea de
-- ¿Usted qué opina de la influencia del estatuto de homosexualidad sobre el referendo de autodeterminación de la familia cristiana?
-- ¿Y usted se ha fijado en qué vistas tan espléndidas tiene Llopis desde su casa nueva?

La visita a Vigo (en varios días) dio para mucho y no voy a poner aquí todas las fotos; podéis ver el álbum completo enlazado al final. Hubo terrible exposición en hermoso Museo del Mar, visita al MARCO con patafísica incluida en forma de un multiplicador mecánico autónomo que aún me tiene pensativo (ya hablaremos, Agar, tengo que pedirte que hagas un experimento tú que lo tienes cerca), hubo ostras pedrín en A Pedra con leve indigestión (que no intoxicación), comidón en El Capitán, cenorra en el Maruja Limón con tradicional molleja (adivinen cuál de las dos definiciones comimos), reconfortante comida en Estalagem da Boega en Gondarém, balneario de delito en Oia, cena entrañable en Baiona, bodegones de Picasso, absorbente Play Station (¡suspiro!), visita a las casas de Agar y Llopis, cafés y abrazos con Paqui, y constante buena compañía. No puedo dejar de recordar lo bien que nos trataron, lo buenos anfitriones que son Llopis, Ana y Pedro, lo sabroso de sus desayunos y cenas, lo gratificante de su conversación, lo conocedores que son de su entorno y lo bien que lo narran, los estupendos planes que sugieren y, sobre todo, la exquisitez refinada de sus sábanas y toallas de algodón egipcio, que son como abrazo de alas de ángel y caricias de melocotón. Si ustedes pueden y no van a Vigo más a menudo, es que no tienen ni idea de lo bueno que tiene la vida. Es más, mi amigo es tan guapo que no tengo palabras. Así que ahí va una foto (no puedo resistirlo) en su más genuino estilo Francisco Rivera:

Otro día cenamos en casa de los físicos Adolfo y Maite, juntándonos con Clara, Carlos, Rebeca y Edu. Llegamos a las diez, tarde para una niña buena, y a Patricia sólo la vislumbramos dormidita entre las sábanas. Yo ese día estaba llegando al punto álgido de mi gripe de enero, y no estaba muy majo que digamos. Quizá mi subconsciente quiso compensar la debilidad física con sociabilidad extrema a base de chiste fácil, e incluso en mi déficit de percepción llegué a notar que me estaba poniendo un poco pesadito. Aún así yo lo pasé muy bien, y espero que los demás no me hayan sufrido mucho. Maite y Adolfo nos dieron una buena noticia, de esas que se materializan en agosto o por ahí. Echamos de menos a Xose, que por cuestiones laborales de Ana no pudo venir, así que se la tenemos guardada. Si hace falta, la próxima cena la hacemos en Ourense.

Se me acaba el tiempo: acaban de traernos la secadora nueva, tenemos que salir al mercado a hacer la compra semanal, y luego nos vamos al cumple de una prima de Mara en Beverwijk. La última foto de hoy es de Hakima, que apunta maneras de modelo del Corte Inglés.

Otro día más. Besitos a todos. Para ver más fotos navideñas, vayan a
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Caramba José: Cronistas los ha habido desde el inicio de los tiempos, con la primera luna llena llegó sin sombra un hombre que contaba sucesos increíbles en tierras lejanas. Por suerte para ti y para los demás tienes sombra y de las buenas añadiría yo. Lo que no ha cambiado es que quedemos embelesados al oir tus historias. Y digo oir porque el lenguaje es básicamente algo oral y, por esta vez, me ha gustado pensar que estabas cerca contándonos tus navidades.
He de agradecerte, magníficamente además, que me hayas quitado una china que tenía en mis zapatos. Me refiero a que cada vez que veía a Llopis, algo estrechaba vínculos y no sabía yo bien con qué. Ahora, gracias a ti, lo tengo claro. A los Rivera Ordóñez, claro.
Acabo con unas palabras del inefable Nabokov, de esas que parecen inevitablente apócrifas, pero que creo que vienen al caso de tu escritura. "Pienso como un genio, escribo como un autor y hablo como un niño" Ya que los pensamientos son patrimonio exclusivo de uno mismo, deja tus chistes malos de chiquillo inadaptado y sigue deleitándonos con tu escritura de autor distinguido.
Saludos.
Un 10.
El pulpo estaba buenísimo. Hay que apalearlo un poco (como a las cosas buenas de la vida -me astengo aquí de hacer chistes-) para que ablande, pero la paliza merece la pena.
Lo que no entendeis el uno y el otro (el otro es el gai del blog de palanosequé que se va a llevar tantas que no caben en las manos que Dios me ha dao, y que tan bonitas cosas hacen) es que comoqueasídepronto intimidais a los "zagales" (cito al gai ese) como yo, que somo unos justitos humanos, a lo mas, lectores.
Pero mucho disfrutamos de todo lo que escribís. GRACIAS mil.
Jose, he leido detenidamente tu mail y me ha hecho pensar mucho:
1º anécdota en la ausencia de relato al motivo de la secadora (... yo también me abstengo, que tus motivos tendrás)
2º tampoco lo pongo, que mis pensamientos para mi quedan y me los tendrás que robar o probocar con un poco de esas bebidas que tanto te gustan despues de cenar.
Lo dicho Jose, te vas refinando mucho en tu estilo, eres, con mucho, el autor que mas leo (esto por desgracia no dice nada bueno de tu fan mas fiel), y seguro el que mas me gusta leer (bueeeno, y el otro gai-zagal también me gusta*).
Bicos
Los motivos son que aún no es oficial, me faltan algunos por comunicárselo personalmente, y no quisieran que se enteraran por la prensa.
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